El nombre de Las Fuentes parece tener su origen en los abundantes manantiales y lagunas producidas por el represamiento de los ríos Ebro y Huerva, que provocaban frecuentes inundaciones.

La población, dedicada a tareas agrícolas, cultivaba hortalizas, forrajeras y cereales. La construcción del Matadero Municipal, en 1885, empezó a transformar la vida de la huerta. A su alrededor surgió el primer núcleo de población, con pequeñas harineras y los lavaderos municipales a la orilla del río. La Exposición Aragonesa, ubicada en el recinto del Matadero, trajo la primera línea de tranvía que enlazaba con el centro de la ciudad.
En los años veinte del siglo pasado, la Asociación del Hogar Obrero realizó la primera parcelación de la zona, el barrio de Rusiñol. Tras la guerra civil empieza un rápido proceso de transformación que convertirá a Las Fuentes en un barrio densamente poblado y muy desigual en sus equipamientos.
La familia Escoriaza construyó mas de 250 viviendas para sus trabajadores y poco después se levantaron las viviendas del grupo José Antonio Girón, del Hogar del Obrero.
Los años cincuenta y sesenta son el momento de máxima expansión inmobiliaria, se construye rápido y casi siempre sin equipamiento. En quince años, Las Fuentes pasa de seis mil habitantes a treinta mil. El gran crecimiento urbano acoge en este barrio masas de emigrantes del Bajo Aragón y los nuevos trabajadores de la empresa Giesa, que construye en 1942 una fábrica y viviendas para los obreros. En los años sesenta, la expansión continúa hacia el Ebro, perfilándose así un barrio fuertemente poblado y denso, sin zonas de esparcimiento, concebido como residencia para trabajadores y sólo comunicado con el centro por Miguel Servet.
En los últimos años una amplia zona verde en Torre Ramona ha equipado al barrio con un lugar de esparcimiento del que carecía. En resumen, las barriadas de Las Fuentes y Montemolín nacieron a partir de un eje natural histórico, el camino que llevaba al Bajo Aragón. A finales del siglo XIX, la construcción de edificios de servicios considerados suburbanos, el Matadero, la estación de ferrocarril y luego las cocheras de tranvías, fueron germen de los primeros poblamientos de trabajadores no agrícolas. La posguerra trajo la emigración masiva a la ciudad y la expansión de las grandes inmobiliarias, que se consolidaron precisamente en esta zona.
Los vecinos del barrio han vivido siempre de espaldas a sus ríos, no sólo por la ausencia de puentes sino por la suciedad de sus orillas. La prolongación del camino de las Torres hasta el puente de Las Fuentes (inaugurado en 1989), además de la indudable mejora en la comunicación con la margen izquierda, ha urbanizado esta área del barrio dándole un aspecto de modernidad y limpieza.
En los últimos años, Las Fuentes se ha convertido en un barrio completo en cuanto a servicios y en claro progreso en sus áreas de esparcimiento.