Las Tapas se han convertido en una forma de diferente de comer: más ágil, placentera, variada y social.

Una definición aproximada podría afirmar que, llamamos tapa al alimento listo para comer que presenta cinco característica esencial: reducido tamaño, atractiva presentación, apetitoso sabor, que suele acompañarse de una bebida y cuyo consumo es fugaz.
Hoy podemos afirmar que la tapa forma parte de la culinaria española con todos los derechos.
En Zaragoza, puede decirse que la aparición de las tapas data de los años 30. El tapeo en Zaragoza es una de las pasiones de la gente de esta ciudad que contagia a todo aquel que los visita.
En el Casco Antiguo de Zaragoza, el que quedaba dentro del recinto amurallado, es hoy una de las zonas más ricas en bares de tapeo, terrazas y tascas que amenizan el camino a los amantes del buen comer.
En sus calles se encuentran los bares más antiguos y de mayor tradición tapera de la ciudad; aunque tal vez no los más creativos e innovadores. Salmoneras, fritos y curados son los reyes de la zona.
Los bares de tapeo de esta zona se encuentran repartidos entra las Plazas de Santa Cruz, Pedro Nolasco y Santa Marta. Otra zona emblemática en el tapeo zaragozano es el Tubo y por supuesto la zona entre San Vicente de Paúl y el Coso Bajo, por la zona de la Magdalena.